Generación Z y millennials en tu bar: qué esperan de la carta (y qué no les hace falta)
Cuando se habla de clientes jóvenes, abundan los tópicos: que solo piden a domicilio, que no se separan del móvil, que hacen fotos a todo antes de probarlo. Algo de verdad hay. Pero si diseñas tu bar para un tópico, acabas con una carta que no le gusta a nadie.
Mejor mirar lo que se puede medir.

Deciden antes de llegar, y a veces se lo preguntan a una IA
El dato más llamativo no tiene que ver con la comida. Según la Encuesta TIC-H 2025 del INE, el 37,9 % de las personas de 16 a 74 años había usado alguna herramienta de inteligencia artificial generativa en los tres meses anteriores. Entre los jóvenes de 16 a 24 años, la cifra sube al 75,6 %, como resume España Digital a partir de los mismos datos.
Eso cambia cómo se elige dónde ir. Antes de quedar, un grupo de veinteañeros mira Google Maps, revisa las fotos, abre la carta y, cada vez más, pregunta a un asistente de IA por un sitio de tapas que no sea caro y tenga opciones veganas. Si tu carta no se puede leer en internet, no entras en esa conversación.
Deciden con los ojos
Una generación que ha crecido con vídeos cortos no lee una carta igual que sus padres. Antes de leer la descripción, quieren ver el plato. Y no una foto de catálogo, sino algo que se parezca a lo que va a llegar a la mesa.
Esto no significa que la descripción sobre. Significa que la imagen hace de anzuelo y el texto confirma.
Valoran la transparencia
Ingredientes, alérgenos, si es vegano, de dónde viene el producto. Para muchos clientes jóvenes no es un detalle: es parte de la decisión. Y les gusta encontrarlo sin tener que preguntar.
La buena noticia es que esto no exige nada exótico. La información sobre los 14 alérgenos ya tiene que estar disponible por ley (Real Decreto 126/2015); ponerla bien visible en la carta, junto a etiquetas claras de dieta, es lo que marca la diferencia.

Lo que no les hace falta
Que les hables como en un anuncio. Una carta llena de expresiones forzadas en inglés y emojis no conecta: chirría.
Una app para ver la carta. Nadie quiere descargarse nada para saber qué hay de cenar. La carta tiene que abrirse en el navegador, al momento.
Que renuncies al papel. Que un cliente sea joven no significa que prefiera leer la carta en el móvil. Muchos lo hacen, otros no, y tener unas cuantas cartas impresas no cuesta nada.
Que cambies tu concepto. Si tu clientela de siempre tiene sesenta años y es fiel, no tiene sentido darle la vuelta al local para atraer a un público que quizá ni pasa por tu calle. Los datos generacionales describen medias, no a las personas que se sientan en tus mesas.
Mostrar el plato como se merece
Si hay algo que este público agradece es ver lo que va a pedir. Con MenuOnGo puedes añadir vídeos cortos y animaciones a los platos de tu carta: la crema del arroz, el humo de la brasa, la espuma de un café bien hecho. Es el tipo de cosa que hace que alguien levante la vista del móvil y llame al camarero. El vídeo es una función de Pro; puedes probarla gratis 30 días, sin tarjeta, y comprobar si tus platos se piden más cuando se ven.
Lo que esperan y lo que no
| Esperan | No necesitan |
|---|---|
| Poder ver la carta en internet antes de ir | Descargarse una app |
| Ver el plato (foto o vídeo) antes de pedirlo | Un lenguaje forzado o de anuncio |
| Ingredientes, alérgenos y dietas a la vista | Tener que preguntar en voz alta |
| Precios claros y finales | Sorpresas en la cuenta |
| Que la carta esté al día | Que renuncies a tu estilo o al papel |
Preguntas frecuentes
¿Los jóvenes usan la IA para elegir restaurante? El uso de la IA generativa es muy alto en esa franja: el 75,6 % de las personas de 16 a 24 años la había usado en los tres meses anteriores a la Encuesta TIC-H 2025 del INE. Preguntar por un sitio para comer es uno de sus usos posibles, por eso conviene que tu carta se pueda leer en internet.
¿La generación Z prefiere la carta QR o la de papel? No hay una respuesta única. Muchos jóvenes se manejan perfectamente con la carta en el móvil, pero eso no significa que todos la prefieran. Lo sensato es ofrecer las dos.
¿Qué valoran los clientes jóvenes en un restaurante? Ver el plato antes de pedirlo, encontrar ingredientes, alérgenos y opciones de dieta sin preguntar, y precios claros. Una carta que puedan consultar antes de salir también pesa en su decisión.
¿Merece la pena poner vídeos en la carta? Para platos con movimiento o con una presentación especial, sí: un vídeo de pocos segundos transmite lo que ninguna descripción consigue. No hace falta ponerlo en todos los platos, solo en los que quieres destacar.
Fuentes: INE, Encuesta sobre Equipamiento y Uso de TIC en los Hogares 2025; España Digital (resumen de la Encuesta TIC-H 2025); BOE (Real Decreto 126/2015). Imágenes: Pexels (uso libre). Datos actualizados a octubre de 2026.
Léelo en tu descanso. Tu carta sigue trabajando.
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