Generación Z y restaurantes: qué esperan los comensales más jóvenes en Latinoamérica
Cada cierto tiempo aparece el mismo titular: los jóvenes ya no salen, ya no gastan, ya no van a restaurantes. Y cada viernes en la noche, cualquier taquería de moda, café de especialidad o bar de cervezas artesanales en Bogotá, Lima o Guadalajara lo desmiente con una fila de veinteañeros en la puerta.
La generación Z no está desapareciendo de los restaurantes. Está llegando con otra forma de elegir.

Viven conectados, literalmente
En México, el 97.6% de las personas de 15 a 24 años usa internet, frente a 57.8% entre quienes tienen de 65 a 74 años, según la ENDUTIH 2025 del INEGI. El mismo estudio encontró que el 80.4% de quienes usan aplicaciones en su celular las usa para redes sociales.
No es un hábito más. Es el lugar donde se informan, se ponen de acuerdo y deciden. Para un restaurante, significa que el primer contacto con un comensal joven casi nunca es la puerta: es una pantalla.
Investigan antes de ir
El cambio más grande es sencillo: los comensales jóvenes rara vez llegan sin saber a dónde van. Te buscan, revisan fotos y precios, y casi siempre lo someten a votación en un grupo antes de que alguien se comprometa.
Piensa en lo que eso significa para tu menú. Si no es fácil de encontrar y de leer en el celular, algo más te va a representar en esa conversación: la foto borrosa que un cliente subió hace un año, con precios viejos, o nada en absoluto.
Descubren la comida viéndola
Esta generación aprendió de comida en video corto. Un plato que ya vieron chisporrotear, estirarse o servirse es un plato que ya quieren; un plato descrito en una línea de letra chica es una apuesta.
Eso no significa que cada restaurante necesite convertirse en productora de contenido. Significa que el momento que importa, alguien con tu menú abierto y nada pedido todavía, es un momento donde el movimiento le gana al texto.
Para eso está hecho MenuOnGo. Con Pro, un plato puede llevar unos segundos de video directo en el menú, y una promoción por tiempo limitado puede correr como campaña con video que armas en la mañana y quitas cuando quieras. Ese mismo menú aparece en la Búsqueda de Google y en Maps en todos los planes, así que la versión que llega al grupo de amigos es la actual, con los precios de hoy. Puedes probar todas las funciones de Pro gratis durante 30 días, sin tarjeta, y ver si un clip corto de tu mejor plato cambia lo que piden las mesas.

Valor no significa barato
Los comensales jóvenes no huyen de gastar. Lo que no soportan es sentir que les vieron la cara. Hay una diferencia enorme entre unos tacos de 150 pesos que claramente los valen y unos que no, y esta generación va a investigar esa diferencia antes de pagar.
Para ellos, el valor incluye el lugar, la bebida, la foto que se van a llevar y si la salida se sintió como un plan. Un restaurante que entiende eso no necesita ser el más barato de la colonia; necesita que el precio se sienta justificado.
La mesa también importa
Es fácil asumir que los jóvenes solo piden a domicilio. Piden, sí, pero también salen. Lo que pasa es que tratan esas dos cosas como productos distintos: el domicilio es combustible para un martes; salir a comer es un evento social. Los restaurantes que descuidan el salón mientras persiguen pedidos por aplicación pueden estar leyendo mal a su público.
Les gusta el papel más de lo que crees
Un detalle que sorprende: no todos los jóvenes prefieren el menú en el celular. Muchos juzgan un menú QR por cómo funciona, no por qué tan moderno suena. Un PDF lento que hay que agrandar les molesta igual que a sus papás. Un menú que se abre rápido, se lee bien y tiene fotos reales es otra experiencia. Tener algunos menús impresos a la mano cuesta poco y quita fricción para quien no quiere escanear.
Curiosidad, con una condición
Los comensales jóvenes suelen estar abiertos a probar cocinas y platillos nuevos. Eso es un regalo para los restaurantes independientes con personalidad, pero solo se convierte en venta si la comida se entiende antes de pedirla: fotos honestas, descripciones claras, ingredientes visibles. La curiosidad se apaga rápido cuando nadie sabe qué es un “aguachile negro” o una “causa limeña”.

La advertencia honesta
Nada de esto significa que todos los restaurantes deban perseguir a un público joven. Una fonda cuyos clientes de siempre tienen 55 años no debería cambiar lo que funciona para cortejar a una generación que no pasa por su calle. Los datos generacionales describen promedios, no a las personas que entran por tu puerta.
Además, hay muy poca investigación específica sobre los hábitos de la generación Z en restaurantes latinoamericanos; buena parte de lo que se publica viene de otros mercados. La lectura segura es de dirección: esta generación investiga mucho, valora la transparencia y trata salir a comer como un plan. Cuánto pesa eso en tu negocio, solo te lo dicen tus propias ventas.
Lo que esperan las distintas generaciones
| Expectativa | Generación Z y millennials | Generaciones mayores |
|---|---|---|
| Investigar antes de ir | Casi siempre, muchas veces en grupo | Más por costumbre y recomendación |
| Cómo descubren platos | Video corto, fotos, redes sociales | Recomendaciones, reputación |
| Acceso al menú | Esperan verlo completo y con precios en línea | Cómodos viéndolo al llegar |
| Ocasión | Plan social; platos para compartir | Enfocados en la comida |
| Reacción al precio | Pagan más si el valor se ve | Más sensibles al precio de lista |
| Curiosidad por cocinas nuevas | Alta | Más cautelosa |
Preguntas frecuentes
¿La generación Z gasta menos en restaurantes? No hay datos latinoamericanos sólidos que lo confirmen. Lo que sí muestran los datos es que están casi completamente conectados: en México, 97.6% de las personas de 15 a 24 años usa internet, según la ENDUTIH 2025 del INEGI, y deciden mucho desde el celular.
¿Los jóvenes prefieren el menú QR? No necesariamente. Juzgan un menú digital por qué tan rápido y fácil de leer es, no por lo moderno. Un menú lento o en PDF les molesta igual que a cualquiera.
¿Cómo encuentran restaurantes los comensales jóvenes? Sobre todo investigando en el celular antes de ir: fotos, precios, redes sociales y recomendaciones en grupos de amigos. El 80.4% de quienes usan aplicaciones en su celular en México las usa para redes sociales.
¿Vale la pena poner video en el menú? Encaja con la forma en que esta generación descubre la comida. Unos segundos del plato real muestran textura y porción mejor que una línea de texto, y ayudan a que alguien se anime a probar algo nuevo.
Fuentes: INEGI (Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares, ENDUTIH 2025). Imágenes: Pexels (uso libre). Datos actualizados a octubre de 2026.
Léelo en tu descanso. Tu menú sigue trabajando.
Treinta días con todas las funciones Pro, importación del menú incluida, sin pagar nada.