Especiales del día: 30 días con todo incluido, sin tarjeta · Paga 2 años y usa 3 en Pro y Llave en mano · Recomienda a un colega: hasta 6 meses gratis para cada uno

← Todos los artículos

Esa foto de comida que bajaste de Google puede salirte cara: derechos de autor para restaurantes

Blog de MenuOnGo · Actualizado el

La historia casi siempre empieza igual. Necesitabas una foto de unos chilaquiles para el menú nuevo y todavía nadie había fotografiado los tuyos. Alguien, tú, el sobrino que te ayuda con las redes o el diseñador que hizo el menú, buscó en Google Imágenes, encontró una que se veía bien y la usó.

Meses después llega un correo de un despacho que no conoces, con el nombre de un fotógrafo y una cantidad que no esperabas. Los restaurantes están especialmente expuestos a esto, porque la fotografía de comida es un oficio real, de gente que vive de licenciar sus imágenes.

Plato servido sobre un menú en la mesa

“Estaba en Google” no es un permiso

La confusión más común: Google Imágenes es un buscador, no un banco de imágenes. Te muestra dónde están las fotos; no te da ningún derecho sobre ellas.

Lo mismo vale para una foto de un blog, del sitio de otro restaurante, de Pinterest o del portafolio de un fotógrafo. Y, ojo, también para la foto que un cliente subió de tu propia comida. Quien toma una fotografía, en general, es el titular de sus derechos, aunque el plato sea tuyo, en tu restaurante y en tu vajilla. Volver a publicar la foto de un cliente sin su permiso es legalmente distinto a sentirte halagado por ella.

Qué dice la ley en México

La Ley Federal del Derecho de Autor reconoce la fotografía como una de las ramas de obras protegidas (artículo 13, fracción XII) y le da al autor el derecho de autorizar o prohibir su reproducción y publicación (artículo 27). Usar una foto ajena en tu menú o en tu publicidad sin permiso es, en principio, reproducirla y publicarla sin autorización.

Las consecuencias económicas pueden ser serias. El artículo 216 bis establece que la reparación del daño y la indemnización por violar estos derechos “en ningún caso será inferior al cuarenta por ciento del precio de venta al público del producto original”, y que, cuando no se puede calcular así, el juez fija el monto con apoyo de peritos. La ley se reformó por última vez en mayo de 2026, según la Cámara de Diputados.

En otros países de la región, como Colombia, Chile, Argentina o Perú, hay leyes propias de derechos de autor con la misma lógica de fondo: la foto tiene dueño, y usarla requiere su permiso. Los montos y procedimientos cambian; el principio, no.

Cómo te encuentran

No porque alguien reconozca su foto en tu menú. Hoy existen servicios que rastrean internet automáticamente con búsqueda inversa de imágenes para agencias y fotógrafos. Un programa encuentra tu imagen, la compara con un catálogo y alguien envía un correo. Es casi industrial.

Dos consecuencias: el tiempo no te protege, porque una imagen que publicaste hace años puede aparecer en una búsqueda de hoy; y la búsqueda automática también se equivoca, así que vale la pena verificar un reclamo antes de pagar por reflejo.

Croissant de salmón y sándwich servidos junto a un menú

Si te llega un reclamo

Ni pánico ni “lo borro y ya”. Retira la imagen, guarda registro de dónde y cuándo la usaste, pide que te demuestren la titularidad de la foto y habla con un abogado antes de negociar. Un primer correo suele ser una posición de negociación, no una sentencia. Pero si la foto realmente es suya y la usaste sin permiso, el reclamo tiene fundamento y no va a desaparecer si lo ignoras.

Esto no es asesoría legal; un reclamo real merece un abogado real.

Qué hacer en lugar de arriesgarte

La prevención es barata y bastante aburrida:

  1. Fotografía tu propia comida. Un celular junto a una ventana le gana a casi cualquier foto de banco, y es la única que muestra lo que el comensal va a recibir. Te contamos cómo en fotos y videos para tu menú digital.
  2. Si usas fotos de bancos, lee la licencia, no el titular. “Gratis” a veces significa solo para uso personal, o con atribución obligatoria. Un menú es uso comercial. Algunos bancos, como Pexels, permiten el uso personal y comercial sin atribución, según su centro de ayuda; aun así, guarda el enlace y la fecha de descarga.
  3. Pide permiso por escrito antes de publicar la foto de un cliente. Un mensaje que diga “sí, adelante” vale la pena guardarlo.
  4. Incluye una cláusula de propiedad intelectual con tus proveedores. Muchos problemas nacen de un diseñador que usó una imagen y luego se fue; el reclamo llega a tu puerta, no a la suya.
  5. Revisa lo que ya está publicado: menú, sitio web, redes, perfiles en apps de delivery. Reemplaza lo que no puedas justificar.

Tus fotos y videos son, además, la mejor opción

Aun dejando de lado lo legal, fotografiar tu propia comida gana. Una foto de banco de los chilaquiles de otro crea una expectativa que tu cocina no creó, y esa diferencia es justo la decepción que termina en una reseña. Tu propia foto es honesta por definición.

Lo mismo con el video: unos segundos de tu propia cocina, la salsa que cae, el vapor que sube, dicen más que un párrafo, y son lo más fácil de aclarar. Solo deja fuera la música de fondo, que tiene sus propios derechos.

Aquí es donde MenuOnGo ayuda en lo práctico. Cada platillo puede llevar su propia foto en todos los planes, incluido el gratuito, y cambiar una imagen toma segundos, algo útil cuando estás revisando fotos viejas o reemplazando una que no puedes justificar. Con Pro, agregas videos cortos a tus platos y campañas con video, para que el clip que grabaste un martes tranquilo quede junto al platillo que vende. Para que quede claro: MenuOnGo no te da un banco de imágenes. Las fotos y videos de tu menú son los que tú subes, y asegurarte de que puedes usarlos es tu responsabilidad. Pruébalo gratis 30 días y empieza por tus ocho platos más vendidos.

Hamburguesa con papas servida en un restaurante

De dónde vienen las fotos de un restaurante y qué riesgo tienen

Origen de la foto Riesgo legal Lo que cuesta
Tus propias fotos y videos Muy bajo, si no usas música ajena Una hora y buena luz
Banco de imágenes con licencia comercial guardada Bajo La licencia, si tiene costo
Foto “gratis” sin leer la licencia Medio Depende de los términos
Imagen tomada de Google Imágenes Alto Un reclamo con indemnización
Foto de un cliente sin su permiso Medio a alto El cliente es el titular
Imagen puesta por un proveedor sin cláusula de propiedad intelectual Alto, y llega a ti El reclamo llega a tu negocio

Preguntas frecuentes

¿Puedo usar en mi menú una foto que encontré en Google? En general, no. Google Imágenes es un buscador, no un servicio de licencias, y encontrar una foto ahí no te da derecho a usarla. Para uso comercial necesitas tu propia foto, una licencia válida o el permiso del autor.

¿Qué dice la ley mexicana sobre usar fotos sin permiso? La Ley Federal del Derecho de Autor protege la obra fotográfica y da al autor el derecho de autorizar su reproducción. El artículo 216 bis fija que la reparación del daño e indemnización no puede ser inferior al 40% del precio de venta al público del producto original.

¿Puedo publicar la foto que un cliente tomó de mi comida? No automáticamente. Quien toma la foto, en general, es el titular de sus derechos, aunque el plato sea tuyo. Pide permiso por escrito antes de publicarla.

¿Las fotos de bancos de imágenes gratuitos son seguras? Depende de la licencia de cada sitio. Algunos permiten uso comercial sin atribución, otros no. Lee los términos, verifica que permitan uso comercial y guarda el enlace y la fecha de descarga.


Fuentes: Ley Federal del Derecho de Autor de México (artículos 13, 27 y 216 bis; Cámara de Diputados), Pexels (centro de ayuda sobre su licencia). Imágenes: Pexels (uso libre). Datos actualizados a octubre de 2026. Este artículo es información general, no asesoría legal.

Léelo en tu descanso. Tu menú sigue trabajando.

Treinta días con todas las funciones Pro, importación del menú incluida, sin pagar nada.