Especiales del día: 30 días con todo incluido, sin tarjeta · Paga 2 años y usa 3 en Pro y Llave en mano · Recomienda a un colega: hasta 6 meses gratis para cada uno

← Todos los artículos

Descripciones de menú que venden: cómo escribirlas (y qué dice la investigación)

Blog de MenuOnGo · Actualizado el

Abre el menú de diez restaurantes al azar y vas a encontrar la misma escena: una lista de nombres y precios, sin una palabra más. “Enchiladas suizas, 145”. “Lomo saltado, 38”. “Bandeja paisa, 32,000”. Para el cliente de siempre está bien. Para todos los demás, es un acto de fe.

Y cuando sí hay descripciones, muchas veces dicen poco: “delicioso”, “exquisito”, “preparado con amor”. Palabras que todos usan y que, por eso mismo, ya no significan nada.

Croissant de salmón y sándwich servidos junto a un menú

Lo que dice la investigación

Uno de los estudios más citados sobre cómo las palabras cambian lo que la gente elige se hizo en un comedor universitario de Stanford, en Estados Unidos. Durante 46 días, los investigadores cambiaron los nombres de los platos de verduras: a veces con un nombre básico, a veces con uno “saludable” y a veces con uno apetitoso, que hablaba de sabor y textura. Con los nombres apetitosos, 25% más personas eligieron las verduras que con el nombre básico, y 41% más que con un nombre que destacaba lo saludable de forma restrictiva, según la Universidad de Stanford. El estudio se publicó en JAMA Internal Medicine en 2017.

Conviene leerlo con honestidad: es un solo estudio, en un comedor de estudiantes, sobre verduras, y en otro país. No significa que una buena descripción aumente tus ventas un 25%. Lo que sí sugiere es algo que cualquier mesero con experiencia sabe: la gente elige con el antojo, y las palabras que hablan de sabor y textura despiertan más antojo que las que hablan de virtudes.

Qué hace buena a una descripción

1. Es concreta. Ingredientes reales, técnica, origen. “Pescado del día a la talla, con adobo de chiles secos, cocinado a la leña” dice mucho más que “pescado especial de la casa”.

2. Habla de sabor y textura. Crujiente, cremoso, ahumado, tatemado, jugoso, recién hecho. Son palabras que el comensal puede casi sentir.

3. Es breve. Una línea, dos como máximo. El menú no es una novela, y en un celular cada palabra de más se nota.

4. Explica lo que no se entiende. Si el platillo tiene un nombre regional, consérvalo y explícalo. “Causa limeña: papa amarilla prensada con ají, rellena de pollo y palta”. Así sirve para el turista, para el comensal de otro país y para quien nunca la ha probado.

5. Es honesta. Si dices “hecho en casa”, que lo sea. Si dices “orgánico”, que lo sea. Una descripción que promete más de lo que llega a la mesa se cobra en las reseñas.

Platos servidos en una mesa junto a un menú impreso

Palabras que conviene evitar

  • Adjetivos vacíos: delicioso, exquisito, espectacular, increíble. El comensal decide eso, no tú.
  • Frases de relleno: “una experiencia única”, “un viaje de sabores”, “preparado con todo nuestro cariño”.
  • Tecnicismos sin explicar: “en reducción de fondo oscuro” puede sonar elegante y no decirle nada a la mayoría.
  • Mayúsculas y signos de exclamación por todos lados. Se lee como grito.

No te olvides de lo práctico

Una buena descripción también hace trabajo útil: menciona los ingredientes que más preguntas generan (nuez, lácteos, mariscos, gluten), indica si algo pica y aclara el tamaño cuando importa (“para compartir”, “porción individual”). Eso reduce las vueltas del mesero y los platos devueltos. Y como los buscadores y los asistentes de IA leen texto, una descripción concreta también ayuda a que te encuentren, como explicamos en cómo recomiendan restaurantes los asistentes de IA.

Cuando no hay tiempo para escribir 60 descripciones

Este es el verdadero obstáculo. Todos los dueños saben que su menú necesita descripciones; casi ninguno tiene una tarde libre para escribirlas.

Para eso sirven las descripciones inteligentes de MenuOnGo, disponibles en Pro. La IA escribe descripciones para los platillos que no tienen, o versiones nuevas para los que sí, breves y apetitosas, con el estilo que tú definas: más casual, más elegante, más directo. Tú eliges, editas o descartas, y nada se publica sin tu aprobación. Es la diferencia entre empezar de una hoja en blanco y empezar de un borrador que solo hay que ajustar. Pruébalas gratis durante tu primer mes y escribe en una tarde lo que llevabas años posponiendo.

Ensalada y papas servidas en una mesa junto al menú

Antes y después

Antes Después
Tacos de pescado Pescado empanizado crujiente, col morada, aderezo de chipotle y tortilla de maíz hecha a mano
Aguachile Camarón fresco curado al momento en limón y chile serrano, con pepino, cebolla morada y tostadas
Enchiladas suizas Tortillas rellenas de pollo, bañadas en salsa verde cremosa y gratinadas con queso
Pastel de chocolate, delicioso Pastel de chocolate amargo, húmedo por dentro, con ganache y una pizca de sal
Café especial de la casa Café de altura de Veracruz, tostado medio, notas de cacao

Preguntas frecuentes

¿Las descripciones del menú realmente influyen en lo que pide la gente? La investigación sugiere que sí. Un estudio de la Universidad de Stanford encontró que con nombres apetitosos, centrados en sabor y textura, 25% más personas eligieron las verduras que con un nombre básico. Es un solo estudio en Estados Unidos, así que conviene tomarlo como una dirección, no como una promesa de ventas.

¿Qué debe llevar una buena descripción de un platillo? Ingredientes concretos, técnica o preparación, palabras de sabor y textura, y una explicación breve si el nombre es regional o poco conocido. Una o dos líneas bastan.

¿Qué palabras conviene evitar en un menú? Adjetivos vacíos como “delicioso” o “exquisito”, frases de relleno como “una experiencia única” y tecnicismos que el comensal no entiende.

¿Puedo usar inteligencia artificial para escribir las descripciones del menú? Sí, como primer borrador. Funciona bien si la herramienta permite elegir el estilo y si tú revisas cada descripción para que sea fiel al plato y no prometa algo que no llega a la mesa.


Fuentes: Universidad de Stanford (Turnwald, Boles y Crum, JAMA Internal Medicine, 2017). Imágenes: Pexels (uso libre). Datos actualizados a octubre de 2026.

Léelo en tu descanso. Tu menú sigue trabajando.

Treinta días con todas las funciones Pro, importación del menú incluida, sin pagar nada.